Tras la búsqueda de la formación de alto impacto

Ahora más que nunca los departamentos de formación de las empresas se encuentran saturados de ofertas formativas de todo tipo, especialmente en “habilidades”.

También se empieza a percibir, en general, que los trabajadores están cansados de asistir a cursos que luego no se pueden llevar a la práctica en su puesto de trabajo. O bien lo consideran una interrupción de su actividad normal que sigue acumulándose mientras ellos asisten a la acción formativa.

Pero por qué está ocurriendo esto, analicemos algunas de las causas:

1. Puede ser que la formación se imparta sin un fin concreto, sólo porque hay que hacerla.
2. En ocasiones esto ocurre porque no se ha realizado un buen análisis previo de las necesidades individuales y colectivas.
3. La formación puede ser estándar, un "refrito" y/o no tiene en cuenta a los participantes.
4. Las empresas están demasiado preocupadas en ofrecer habilidades y no soluciones prácticas a las situaciones reales que los participantes encuentran en su día a día.
5. En otras ocasiones, se da formación a un escalón de la compañía y no al inferior o al superior, por lo que la formación queda carente de estructura lógica.
6. En el 79% de los casos, no se establecen herramientas ni mecanismos de control adecuados para comprobar que lo aprendido se transfiere al puesto de trabajo.
7. A veces, ocurre que la empresa realiza formación que con posterioridad los responsables de los asistentes no permiten llevar a la práctica por no saber “de qué iba la acción” ya que no se consideran suficientemente informados.

Los motivos son muchos más de los que enumero pero debemos hacernos un planteamiento serio y diferente si lo que se quiere es conseguir resultados distintos.

Lo primero, debemos concienciarnos de que no vale de nada que los participantes salgan muy contentos de un curso y que valoren de manera adecuada la formación e incluso al formador, si después todo ello no hace cambiar nada al día siguiente en su puesto de trabajo. Si esta formación no se implanta y se utiliza una herramienta de control, no habrá resultados de alto impacto.

Las acciones formativas deben ir ensambladas dentro del plan estratégico junto a los objetivos de la compañía para conseguir unos resultados adecuados.

Si realizamos la formación adecuada, con el análisis pertinente, unos objetivos claros, los sistemas de control apropiados, siendo utilizada como una herramienta y no como un fin, conseguiremos formación de alto impacto y que perdure en el tiempo.